23 julio 2013

Buen camino



Cada día como una vida entera.

La frescura del amanecer con una nueva experiencia por ser vivida y el cambio del paisaje a cada paso.

Compañeros de viaje que llegan y se mantienen, otros pasan de largo, sin dejar huella. Algunos hacen que el cansancio insoportable, por momentos desaparezca con una sonrisa mientras te miran a los ojos. Otros esquivan el contacto visual, su camino es soledad en el punto en el que confluye con el mío.

Respeto, que difícil de medir.

Subidas, bajadas, sombras de robledales y eucaliptos como islas entre campos quemados por el sol de julio. Todas las lenguas al tiempo, tanto que llega a ser irreconocible el gallego.

Risas, muchas risas. Ríos de carcajadas sin sentido que reconfortan el cuerpo cansado después del esfuerzo.

Hoy cumplo 47 y continúo subiendo y bajando montañas cada día, buscando el respeto en una ruta de doble dirección y me río todo lo que puedo.

Gracias a todos por formar parte de mi vida.

Feliz camino.

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