08 abril 2013

Buena suerte




Tres árboles, un suspiro y zas...
La vida llega y se va en un instante, o no...
Agonías eternas que terminan por aniquilar una generación y requiebros en la esquina que te fulminan con una suave brisa.
Somos ligeros, frágiles, leves...
Nos asusta marchar, pero más que otros lo hagan antes.
Entonces aparece el gato montés en el camino.
Imposible haber aprendido tanto en una sola vida.
¿Serán siete? Quizá más.
Su ronroneo adormece los miedos.

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