10 enero 2020

Un abrazo de mar...


Los que los experimentaron saben a lo que me refiero.

Estar en brazos de Balbi y ofrecerle los tuyos era viajar a un lugar donde el tiempo se paraba, donde sólo el profundo estar se convertía en el ser maravilloso que todos llevamos dentro.

De las cosas más hermosas que pueden pasarte en la vida es rodearte (literalmente) de personas que saquen lo mejor de ti. Y eso era lo que sucedía cuando ella te rodeaba para acompasar nuestras respiraciones y dejarnos fluir al sentir que "todo estaba bien" porque estábamos en casa.

Ella era un brazo de mar y lo demostró al ser capaz de sobreponerse y superar situaciones muy duras. 

Pero hoy, jugando con las palabras de manera muy sencilla y fácil, me gustaría recordarla como un abrazo de mar, teniendo presente el magnetismo que siempre ejerció en ella ese Cantábrico recio y fuerte en el que la encantaba sumergirse, igual que yo lo hacía en ella.


Namasté amiga y que la tierra te sea leve.

29 septiembre 2019

Alma mater



No soy capaz de recordar fechas concretas pero sé que yo era más adolescente que niña cuando veía con mi madre a Carmen Sarmiento en la única televisión que había entonces (TVE).
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Vivía en Roiz, un pueblo de Cantabria donde el mundo era muy pequeño. A penas unos pocos niños y niñas corríamos por las calles sin más preocupación que aprovechar el último minuto hasta escuchar a nuestras madres llamándonos para cenar e ir a la cama.
Éramos felices y despreocupados, como creo que debería ser la infancia de todos los niños/as del mundo. Sentirse querido y cuidado, qué más se puede pedir… qué menos se puede dar.
Sin embargo, poco después y sin apenas haber abandonado la infancia, una ventana se abrió ante mis ojos y me mostró un mundo enorme, diverso y sufriente en muchos casos… demasiados.
El trabajo de Carmen Sarmiento como corresponsal de guerra, pero sobre todo con sus reportajes sobre las mujeres y los excluidos, tienen mucho que ver con la persona que he sido y que soy a día de hoy.
Siempre he creído que ella fue una de las personas que más me inspiró para ser periodista, pero ahora, después de diez años dedicada la Cooperación Internacional, me hago consciente de que Carmen Sarmiento despertó en mi el interés, que hoy continúa, por mirar a los que tienen una vida más difícil, a los que menos recursos tienen, a los más desprotegidos y excluidos de este mundo.
Desde una mirada humana, sin matices religiosos pero sin apartar el foco de los hombres y mujeres que realmente dedican su vida a los demás, consiguió tocar en mi niña/joven la tecla de la solidaridad y la cooperación que ya nunca ha dejado de sonar.
Nunca pude imaginar que a tan solo 10 kilómetros de Roiz y 40 años después de aquel descubrimiento, yo iba a poder disfrutar de su compañía, su conversación y poder agradecerle en persona lo que su trabajo ha supuesto en mi vida.


20 enero 2019

Un recuerdo del alma

Creo que estudié periodismo por  diferentes motivos.

Estar en el meollo de las cosas. Contar al mundo hechos memorables. Ser la voz de aquellos que nunca habían tenido eco...

Pero sin duda, uno de los impulsos que me llevaron a esta maravillosa y tan maltratada profesión fue la posibilidad que me daba de conocer a personas, personalidades y personajes, todos ellos interesantes para mi por diferentes motivos.

Por carambolas que no vienen al caso explicar, pero eternamente agradecida a ellas, conocí en Madrid a Lolo Rico, hace ya muchos años. En su buhardilla de grandes techos, con libros y esculturas por todos lados, con sus amados perros, me acogió como si siempre hubiera formado parte de su hogar.

Tiempo después, pudimos aprender de su experiencia, de su análisis y con su compañía en un curso que llamamos "Leer entre líneas" y que organizamos en Santander en la búsqueda de una mirada diferente y crítica a la televisión que ella tanto dominaba.

Un detalle que la describe... cuando le pregunté cuanto cobraría por dedicarnos un fin de semana de trabajo ella respondió: "si fueses una entidad bancaria te cobraría miles de euros. Para vosotros lo haré con gusto sin cobrar".

La última vez que estuvimos juntas fue en su casa en San Sebastián, hace unos tres o cuatro años (la foto es de ese día).
Hoy, un día gris y lluvioso del norte, me entero de que se ha ido.

Ella y su bruja avería nos dieron mucho a una generación entera. Yo hoy sólo quiero darle las gracias públicamente y desearle que la tierra le sea leve.

Un fuerte abrazo para toda su familia, en especial para Santiago Alba Rico, a quien también tuve el gusto de conocer brevemente.

26 octubre 2017

Sumando energías


Porque cuando sumamos esfuerzos y recursos nos hacemos más fuertes, hoy es un gran día. 
Ingeniería Sin Fronteras Cantabria se suma al grupo de Centros Educativos y organizaciones que ayudan a financiar los estudios de algún joven sin recursos en Nepal. En este caso se trata de Prakash que acaba de iniciar sus estudios de Ingeniería en el Thapathali Campus de Katmandú. GRACIAS

23 octubre 2017

Cosas bonitas de la vida




Alimentos del cuerpo y del alma…
La vida, como el camino, nos sorprende con experiencias en  cada recodo.
Estar atentos, guardando las mieles en nuestro recuerdo, para llevar la mochila al otro lado, cuando partamos al infinito y la alacena de lo vivido esté repleta de olores, sabores, caricias y sorisas que se cruzan entre bocado y suspiro.
En lugar preferente estará lo vivido y compartido en Sopeña, de los fogones de Claudio y los acordes de Nieves…
Sencillamente delicioso...

09 marzo 2017

Asomarse



Me asomé a la muerte y era serena
Me asomé a la vida y era alegre
Me asomé a la infancia y era curiosa
Me asomé a la vejez y era tierna
Me asomé… y decidí pasar el umbral, dejar de asomarme y sentir lo que intuía desde el quicio de la puerta.
Y entonces, sentí el frío del aire del invierno con la serenidad de saber que el viento sur llegará.
Y  lloré desde la tristeza al saber que también habrá espacio para la risa.
Y jugó mi niña pequeña descubriendo que la adulta que la acoge siempre tendrá una pregunta.
Y su mano me guió hasta el ocaso.








08 marzo 2017

Siempre



Somos completas,
no necesitamos nada ni a nadie para sentirnos plenas.
Desear es legítimo, tener es deseable
y es un derecho tener libertad para desear.
Crecemos con los demás, nos hacemos más sabias,
porque aprendemos a ser madres, amigas, amantes, hermanas...
Cuidar también nos alimenta,
descubrimos la emoción de la generosidad,
el gusto por ayudar,
de ser grandes seres que comparten,
que hacen de la Tierra un lugar mejor.
No somos perfectas
ni lo intentamos.
Sólo transformamos, portamos vida
y algunas veces muerte.
Generamos dolor y placer, porque estamos vivas.
Somos dueñas de nuestro tiempo,
de nuestros sueños y de nuestro amor.
Nos repensamos con cada experiencia que nos acerca a otra realidad,
sufrimos sólo de imaginar el robo de nuestro aliento,
nos acercamos tibiamente al miedo de quienes sienten el golpe seco en la cara,
nos estremecemos ante la sola idea de que una hija de la vida pierda a su madre a manos del rencor, de los celos, del poder, de la ignorancia.
Somos todo, aunque quieran dejarnos sin nada.
Mañana también seremos...

03 marzo 2017

Desafinada...



Como las cuerdas del violín, nuestro cuerpo desafina, se desajusta chirriante sin dar tregua.
Todo tiempo es vivido.
Cada momento es vital, aun aquel que ni sentir queremos, tal es el dolor que produce el miedo al miedo, el dolor del dolor, el dolor de sentir el miedo al vivir... y gemir y gozar y reír, mientras las cuerdas pierden tensión y los dedos se agarrotan, para mostrarnos que la vida es pasión de vivir, a pesar y gracias a percibir lo que cada centímetro de arrugada piel nos regala.
Y cada cual se desafina a su manera, igual que lo hace el instrumento.
Pero el Opus 131 de Beethoven... violines, viola, chelo... construyen en cada concierto la metáfora sonora perfecta que nos pone ante nosotros el gran reto de aceptar el camino sin pausa, sin descanso, sin parar para afinar cada elemento, asumiendo que el tiempo cambia nuestra alma y que la gracia está en aceptar, adaptar, y engarzar cada nota desafinada con las del resto de acompañantes hasta llegar al último compás....

Inspirada tras ver la película "El último concierto". 

09 noviembre 2016

Identificar al enemigo




Somos así, qué le vamos a hacer.
Ponemos nuestras vidas en manos de otras personas, para que tomen las decisiones adecuadas en todos los aspectos que nos conciernen... economía, educación, sanidad, derechos civiles...
Reconozco que me cuesta identificar a la juventud acomodada con el recuerdo de mi época universitaria, de reivindicación en la calle para conseguir logros sociales, para alcanzar cotas de libertad y derechos que hasta entonces no teníamos.
Vivir bajo una dictadura nos coloca en una posición como sociedad, muy diferente a la que adoptamos cuando nos dicen que vivimos en una democracia. Bajamos la guardia, confiamos en el sistema, nos acomodamos y abandonamos las calles.
El sistema educativo, en muchos casos, refuerza y construye una sociedad sumisa, encorsetada y atada a la pata de la mesa en el aula, llenándonos de datos e impidiendo nuestra sabiduría.
Y así llega el día en el que el miedo a perder la miseria, nos convierte en seres sin referencias que votan para mantener en el poder a quienes les han llevado al vacío.
Hoy es un día en el que esto ha vuelta a suceder. Ese Trump, misógino, racista, violento... será el próximo presidente de uno de los países más poderosos del planeta.
Pero no podemos olvidar que hace sólo unos días, este país ha elegido el Gobierno de un partido político sentado en los Tribunales por su gestión corrupta  y cuya política económica (que responde a los intereses del IBEX 35 y obedece órdenes de los mercados) ha llevado a miles y miles de ciudadanos a sufrir esta crisis que algunos muy bien llaman estafa.
Trump ha ganado (tristemente) en las urnas.
Rajoy es presidente (incomprensiblemente) gracias a la abstención del Partido Socialista Obrero español.
Identificar al enemigo no siempre es tan sencillo.