26 febrero 2013

Desandar lo andado... o el viaje a lo consciente



Las palabras que utilizamos construyen nuestro mundo. Las palabras que escuchamos también.  
Frases que pasan a formar parte de nuestra realidad, de nuestro modo de estar plantados en la tierra y en la vida. Creencias que nos ofrecen una visión de lo que somos por cómo actuamos, por cómo nos relacionamos y por cómo nos ve el mundo externo, conquistando éste toda la importancia de la percepción de nosotros mismos, entregándonos a lo ajeno sin cuidar lo íntimo.
(Notas... nos evalúan, nos colocan en un lugar y no en otro de la lista, y notas que te sientes tonta)
Algunas palabras resonaron en nuestros corazones hace tanto tiempo y con tanto dolor, que las guardamos (no nos quedó otro remedio) en un lugar sin eco, donde el silencio absoluto reinase para siempre.
Y un día, cuando las personas, los contextos y las emociones se unen formando una nueva caja de resonancia, aquellas palabras recuperan su lugar y vuelven a sonar en nuestro mundo.
Y como si de un circuito averiado se tratara, las conexiones vuelven a funcionar y al final del cable se enciende la bombilla, iluminando las zonas oscuras que no pudimos entender porque no fuimos capaces de verlas, ocultas en las tinieblas.
Y las lágrimas brotan limpiando el rastro de aquello que nos hicieron creer como verdadero y que ensució el camino que lleva al consciente.
Desde la comprensión y el respeto a los que lo hicieron lo mejor que supieron, nos encontramos listos para querernos un poco más cada día, eligiendo conscientemente las palabras con las que construir nuestro mundo y reconquistando la voz de nuestro interior.



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